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Walsh: el oficio de narrar

Viviana Paletta
Buenos Aires, 2010

Soy lento: he tardado quince años en pasar del mero
nacionalismo a la izquierda; lustros en aprender a armar
un cuento, a sentir la respiración de un texto; sé
que me falta mucho para poder decir instantáneamente
lo que quiero, en su forma óptima; pienso que la
literatura es, entre otras cosas, un avance laborioso a
través de la propia estupidez.
Rodolfo Walsh

José Luis Romero y la historia del siglo XXI*

Carlos Barros
Santiago de Compostela
Septiembre de 2010

Queremos ante todo felicitar a los organizadores de las Jornadas, y a la familia del historiador homenajeado, por el éxito conseguido, prueba del poder de convocatoria de José Luis Romero, de la vigencia de su obra en este nuevo siglo. El objetivo final de nuestra intervención es, pues, argumentar el interés y la importancia internacional de la vida y obra del historiador argentino para hacer frente a los retos del presente: caída de las grandes escuelas del siglo XX (Annales, Past and Present) y nuevas realidades históricas e historiográficas del siglo XXI, marcado por globalizaciones de distinto signo. Todo ello sin retornar al viejo positivismo ni renunciar al “oficio”, como piden los posmodernos genuinos. Lo que exige pensar por nosotros mismos, aceptando como dijo Peter Burke en el I Congreso Internacional Historia a Debate (1993) que la renovación ahora va por la periferia(1): el mejor ejemplo es José Luis Romero y sus “pensamientos anticipatorios”(2).


Mario Vargas Llosa (2010)

Elogio de la lectura y la ficción

Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de la Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi setenta años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a d’Artagnan, Athos, Portos y Aramís contra las intrigas que amenazan a la Reina en los tiempos del sinuoso Richelieu, o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean, con el cuerpo inerte de Marius a cuestas.

La identidad en Venezuela

Roberto López Sánchez

La identidad en la Venezuela del siglo XIX
Cuando Venezuela se constituyó como república en 1830, una serie de elementos influían para que los pobladores de la nueva nación no se reconocieran a sí mismos como parte integrante de Venezuela.

En primer lugar hay que establecer claramente que el Proyecto Nacional de nuestros libertadores, y más específicamente el de Simón Bolívar, no se restringía a los estrechos límites de la Capitanía General de Venezuela. En los hechos, Bolívar constituyó la República de Colombia, que abarcaba el territorio de las que hoy son cuatro naciones latinoamericanas: Ecuador, Colombia, Panamá y Venezuela. Su concepto de patria iba mucho más allá de la misma Colombia; “para nosotros la patria es la América”, había dicho en la Carta de Jamaica.
 

La edad de la discreción

Simone de Beauvoir
París, 1968


¿Mi reloj está detenido? No. Pero las agujas no dan la sensación de girar. No mirarlas. Pensar en otra cosa, en cualquier cosa: en este día detrás de mí, tranquilo y coti­diano, a pesar de la agitación de la espera.

Enternecimiento del despertar. André estaba encogido sobre la cama, los ojos cubiertos con una venda, la mano apoyada en la pared, con gesto infantil, como si en la confusión del sueño hubiera necesitado experimentar la solidez del mundo. Me senté en el borde de la cama, apo­yé la mano sobre su hombro. Se arrancó la venda, una sonrisa se dibujó sobre su rostro desconcertado.

Militares latinoamericanos, buenos alumnos

Marcelo Colussi
Guatemala, octubre 2010

En Estados Unidos no hay golpes de Estado…
porque no hay embajada norteamericana.

En la antigüedad clásica del imperio griego la ciudad de Esparta fue legendaria por sus guerreros. Legendaria también era la forma en que los mismos se preparaban: entre otras cosas, debían pasar un día entero sosteniendo el escudo en posición de defensa, sin moverse. Eso templaba el espíritu para la lucha. No hay dudas que el ejercicio en cuestión daba resultado. La capacidad de los espartanos en el combate —evidentemente, muy buenos alumnos— hasta el día de la fecha sigue siendo proverbial; a nadie se le ocurriría, por cierto, pedirle que filosofaran como sus vecinos los atenienses. Ellos no estudiaban para eso. Pero sí fueron un modelo de soldado abnegado, obediente y disciplinado. Dicho de otro modo: cada uno en lo suyo. Esparta en la guerra, Atenas en la filosofía y en las artes.

Brasil: Ecos de la desigualdad

Desigualdad económica y social en los trópicos

Pedro de Queiroz Guzmán
Rio de Janeiro, Septiembre de 2010

Introducción: La economía en la era pos-colonial
La autonomía política y económica ha llegado con largo retraso en América Latina. Sus procesos de emancipación de las metrópolis tuvieron el nacimiento concomitante a la revolución industrial europea, y demarcaron un nuevo proceso de dependencia económica que, por su vez, se aprovecharía de la fragilidad que las nacientes repúblicas tenían para auto-administrarse. Éstas se emancipan oficialmente, pero doblegándose a los intereses de los países económicamente influyentes, que pasan a ejercer lo que Florestan Fernandes nombra como un «segundo tipo de colonización» (1), pues se cambian de cabezas coronadas para imperios económicos, que ejercen su influencia directamente en las decisiones locales.


Ideas y figuraciones desde el solaz

Ángel Lombardi y Miguel Ángel Campos
Maracaibo, octubre 2010
Diálogo como epílogo en Introducción a la historia,
de Ángel Lombardi, en su cuarta edición

Miguel Ángel Campos
Se impone, en estos días, redefinir la función del intelectual. En medio de cierto marasmo, resulta útil hacerle exigencias distintas al pragmatismo, desplazar sus tareas de las urgencias y poner el acento en una cierta realidad metafísica. Esto sería determinante para combatir la demagogia.
El intelectual es, pues, quien inventa. El que prevé, piensa, modela, el que construye símbolos, y esto de la responsabilidad intelectual es preciso puntualizarlo, siempre, para hacerle cargos en relación al vacío, pues cuando hace acto de presencia es para legitimar y disentir. La sociedad no es producto —y no puede serlo— de la gestión de los hombres que tiran la parada, de los gerentes del día, del plan inmediato.