Ángel Lombardi y Miguel Ángel Campos
Maracaibo, octubre 2010
Diálogo como epílogo en Introducción a la historia,
de Ángel Lombardi, en su cuarta edición
Miguel Ángel Campos
Se impone, en estos días, redefinir la función del intelectual. En medio de cierto marasmo, resulta útil hacerle exigencias distintas al pragmatismo, desplazar sus tareas de las urgencias y poner el acento en una cierta realidad metafísica. Esto sería determinante para combatir la demagogia.
El intelectual es, pues, quien inventa. El que prevé, piensa, modela, el que construye símbolos, y esto de la responsabilidad intelectual es preciso puntualizarlo, siempre, para hacerle cargos en relación al vacío, pues cuando hace acto de presencia es para legitimar y disentir. La sociedad no es producto —y no puede serlo— de la gestión de los hombres que tiran la parada, de los gerentes del día, del plan inmediato.